Leyendas de Cuenca

Leyendas de Cuenca (IV): Las Brujas de Mangana.

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Hoy os vamos a contar otra de esas historias que tanto gustan, ya que están llenas de misterio, suspense…y que no sabemos si ocurrieron en realidad o son imaginaciones o cuentos que han pasado de generación en generación. Son las leyendas de Cuenca. (Ya os contados otras leyendas en anteriores posts)

La leyenda de hoy requiere que nos pongamos en situación. Para ponernos en ambiente, imaginemos que estamos a oscuras, junto al fuego de una gran chimenea, que acabamos de cenar y que nuestra abuela o abuelo se va a disponer a contarnos una historia, que pasó hace muchos muchos años y que todavía nadie sabe cómo y por qué pasó. ¿Estáis preparados? ¡Pues es el momento de contaros la leyenda de las brujas de Mangana!

La leyenda de Las Brujas de Mangana

A principios del Siglo XVII, la gente era muy supersticiosa y se dejaba llevar por cualquier acto un poco extraño, que enseguida se calificaba de paranormal, pero esto que ocurrío en el casco antiguo de Cuenca, concretamente en el Barrio de Mangana, donde está la torre que da la hora a toda la ciudad, fue superior a cualquier otro acaecido en Cuenca.

Era finales de Septiembre, los días tenían cada vez menos luz, y al caer esta, los vecinos del barrio empezaron a escuchar gritos extraños en la explanada de la Torre de Mangana y la antigua Iglesia de  Santa María, antes Sinagoga.

Torre de Mangana-Leyendas de Cuenca

Eran gritos de mujeres, soltando palabras en idiomas extraños, pero también en castellano, ya que habían oído la palabra “satán” varias veces.

Julián, un joven vecino del Barrio de Mangana, tuvo la valentía de acercarse a la explanada para ver quienes eran esas personas que soltaban esos aterradores gritos. Comprobó que eran varías mujeres, vestidas de negro con una toquilla del mismo color en la cabeza, que bailaban en círculo con una hoguera en medio, dando golpes al suelo con sus negras toquillas.

Julián estaba aterrado, pero su valentía le hizo avanzar demasiado al lugar donde estaban las mujeres, una de ellas se percató de la presencia del muchacho, sacó algo de su bolsillo y lo lanzó hacia donde estaba Julián, este solo vió una luz cegadora, lo siguiente que volvió a ver fue la luz de la mañana en la puerta de su casa, no sabía como había llegado hasta allí.

casco antiguo de Cuenca-torre mangana

En el Barrio y después en toda la ciudad empezó a hablarse de este suceso y a partir de ese momento, no había noche que alguien o escuchara o no viera a alguna de las brujas merodeando por Mangana. Muchas familias, a la hora de ponerse el sol, cerraban las puertas y ventanas de su casa “por si acaso”.

Pero la cosa se puso peor…

Una noche los rezos y gritos de las brujas fueron mas fuertes y mas aterradores que nunca; se las oía en todo el barrio, además, los vecinos quedaron despavoridos al oir los gritos de las brujas y a la vez golpes fortísimos en sus puertas y ventanas. Tal era el miedo, que se dice que dos embarazadas del barrio llegaron a abortar.

A la mañana siguiente…¡Más sorpresas desagradables! Pues se encontraron a todos los animales de los corrales de las casas del barrio muertos, sin signos de violencia.

paisaje de cuenca-noche

La Santa Inquisición tuvo que intervenir

Al final, los vecinos de este barrio del Casco Antiguo de Cuenca denunciaron los hechos al Santo oficio, que empezó a investigar sobre el asunto. En sus pesquisas, empezaron a sospechar de dos mujeres que vivían en el barrio y se dedicaban a quitar el mal de ojo a la gente, y a otra señora mayor que hacía pocimas amorosas para las mozas del barrio.

Pero al ir a interrogarlas….¡Ya no quedaba ni rastro de ellas en sus casas!

La Calma no dura siempre…

Después de esta intervención del Santo oficio hubo unas semanas donde no pasó nada en el barrio, pero una noche, en una granja en la Hoz del Huécar un padre y sus hijos fueron a dar de comer a sus ovejas, de repente, se abrieron las puertas del establo de par en par y vieron unas siluetas de cinco mujeres que los derribaron y paralizaron.

murallas de cuenca

Pero algo peor pasó una semana después. Una noche de luna llena se empezaron a oir gritos y rezos desde el aire; era una gran banda de brujas,que sobrevolaba los tejados del barrio de mangana riéndose de manera histérica y moviendo sus vestidos negros como si fueran alas de cuervo.

A la mañana siguiente, con los primeros rayos de luz se volvieron a oir gritos desgarradores, esta vez de una madre que encontró a su bebe muerto y también una mujer que vivía en el Barrio de San Miguel, tirada en el suelo, ya que una fuerza sobrenatural la había arrastrado de su cama hasta allí, rompiéndose de paso cadera y costillas.

Los hechos empezaron a trascender a las fronteras de Cuenca, y la Santa Inquisición puso muchos de sus agentes a trabajar junto con los vecinos del barrio para esclarecer lo ocurrido. Formaron grupos de busqueda, encontrando en algunas casas objetos de brujeria, como figuras de cera con alfileres clavados, ojos de cuervos y entrañas de otros animales, pero de las brujas, no encontraron ni rastro.

Uno de los últimos sucesos relativos a las brujas fue la desaparición de un niño de 3 años, y que le gente decía que se lo habían llevado para que le vaciaran las entrañas, con el propósito de hacer ungüentos mágicos con ellos, después de este hecho, no volvió a saberse nada de las brujas de Mangana.

torre de mangana de cuenca

¿Realidad o imaginación?

Durante muchos años después se siguió hablando de las brujas de Mangana en la ciudad, y de que se habían trasladado al barrio de los Tiradores, donde se dedicaban a hacer pocimas, pero poco nos podemos fiar de aquellas épocas, donde la gente sufría de alucinaciones producidas por la fiebre de las brujas, y puede que algunas de las acciones de estas fueran provocadas por la imaginación popular, el resolí o de malas personas que pretendían asustar a la gente, muy supersticiosa en aquellos tiempos.

Lo que si es verdad, es que en el archivo provincial se conservan algunos procesos de la inquisición en Cuenca abiertos a mujeres por brujería, pero lo de las brujas es una leyenda que las abuelas contaban a sus nietos en las noches de invierno ¿O no?

rio jucar-cuenca

No dejéis de visitar el Barrio de Mangana

Más allá de brujas y conjuros, os aconsejo que si visitáis la ciudad de Cuenca, os déis una vuelta por el Barrio de Mangana (del cual ya os he hablado en otra entrada del blog). En él descubriréis calles con restos de murallas, plazoletas llenas de arte, y paisajes espectaculares al río Júcar y al casco antiguo de la ciudad. Un rincón del casco antiguo que tenéis que ver en Cuenca.

Por último os aconsejo que vayáis a la Plaza de Mangana antes de la medianoche, os sentéis, escuchéis el viento, el silencio…¡A lo mejor se empiezan a oir unas risas de mujer encima de vuestras cabezas!

 

(Este post está basado en los textos de Miguel Tirado Zarco “Historias y leyendas de Cuenca”)

 

 

Leyendas de Cuenca (IV): Las Brujas de Mangana.
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Sobre el Autor

Eduardo Mayordomo Muñoz

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