Naturaleza Rutas por Cuenca

De Ruta por Cuenca: A San Julián el Tranquilo

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Cuenca: Ciudad-Paseo.

Siempre he tenido claro que hay pocos sitios en este país como en Cuenca donde haya tantos lugares para pasear y hacer rutas de calidad, en el que se mezclan una espectacular naturaleza con un patrimonio artístico y cultural, pero desde que llevo haciendo este blog me reafirmo y con creces de esta afirmación.

Hoy vamos a hacer una ruta conocida en un 99% solo por conquenses (el turismo no ha llegado todavía por esos caminos): Me estoy refiriendo a la ruta para llegar a la Ermita de San Julián el Tranquilo, Patrono de Cuenca. ¡Empecemos!:

     

La Hoz del Júcar, compañera de ruta.

Nuestra ruta comienza justo en la Iglesia de la Virgen de La Luz, patrona de Cuenca, para ir a visitar la ermita de San Julián, patrón de Cuenca (entre patronos anda el juego) para luego bajar haciendo un circulo hasta regresar al punto de partida.

Como ya he dicho, va a ser una ruta circular de unos 6 kilómetros, empezaremos desde una altitud de 923 metros sobre el nivel del mar y subiremos hasta 1035 metros. Es un paseo agradable donde os encontraréis con unas vistas espectaculares a la ciudad de Cuenca y al entorno natural de la Hoz del Júcar, que será nuestra compañera de ruta desde el primer, hasta el último paso que demos en este paseo.

Dejémonos de charlas y…¡Emepecemos a andar!

Pues eso, empecemos a andar. El Júcar, a nuestra derecha, con su color azul verdoso, nos da la bienvenida a nuestro paseo, seguiremos andando por el paseo hasta que nos encontremos con una caseta de madera, allí, con cuidado cruzaremos la carretera, porque justo ahí avistaréis el cartel que advierte el comienzo de la subida a la ermita de San Julián el tranquilo.

Este señor, que fue el segundo obispo de Cuenca hace ya más de 800 años, solía subir por aquí con su sirviente a meditar y a confeccionar canastillas de mimbre para los más necesitados, a una gruta enclavada en la Hoz del Júcar. Luego en el emplazamiento de esta gruta se construyó un santuario, y luego después la ermita que podréis ver en la ruta.

El 28 de Enero de cada año, muchos conquenses suben a este maravilloso rincón a celebrar el día del Patrón de Cuenca, y justo cuando comienza el día 25 de Diciembre, los más valientes, desafiando al frío suben a la misa del gallo que se celebra en la Ermita todos los años.

Pero sigamos camino, empezamos a subir, y os vais a ir dando cuenta que en cuanto más os eleváis, las vistas se van haciendo más espectaculares. Hay que ir tranquilos,(como San Julián), sin prisa, para paladear las vistas a la Hoz y al Casco Viejo de la ciudad.

     

Unos cuantos miradores os esperan.

Seguimos ascendiendo, el intenso olor de los pinos os embriagará,  en las partes más salientes del sendero os váis a encontrar con sabinas y enebros, durante el camino hay bastantes bancos para descansar si os hace falta.

Lo que también hay son miradores habilitados para contemplar el paisaje: El primero que os encontraréis os va a dar una vista global del casco antiguo de la ciudad de Cuenca, con un panel explicativo colocado al uso para que no os perdáis detalle. El segundo mirador preparado para la contemplación paisajística es el Mirador del Batan, donde podréis contemplar la mezcla de verde pino y azul intenso que contiene la Hoz del Júcar.

Un poco antes de llegar a la Ermita está el Mirador de Emiliano, a mí particularmente me gusta sentarme y beber un poquito de agua ahí y quedarme y sentirme como una hormiga al contemplar uno de los paisajes más bonitos que mis ojos han podido ver en su vida. Una vez pasada la ermita hay otros miradores que os muestran la Hoz del Júcar en todo su esplendor, yo de vosotros, me pararía en cada uno de ellos, no os arrepentiréis.

Pero todavía no hemos llegado a esa parte del camino. Una vez pasado el Mirador de Emiliano, enseguida llegaréis a la Ermita de San Julián; allí la tranquilidad y el silencio os darán paz y sosiego, y si habéis traído avituallamiento, es el mejor sitio para parar antes de seguir la ruta y reponer fuerza.

En la Ermita, está la imagen de San Julián, si no está abierta podéis echarle un vistazo por rendijas de la puerta. El entorno y la Ermita en sí, es un lugar maravilloso, como un lugar perdido, que cuando llegas a él parece que has encontrado un gran tesoro. Una vez en la Ermita comenzamos a bajar hacia el Júcar.

Una vez pasada la Ermita bajaremos por un camino hasta encontrarnos con unas escaleras labradas en la roca, tened cuidado de no caeros. Pronto os encontraréis con el mirador de San Julián: El gris de las grandes rocas de la Hoz del Júcar se mezcla con el verde de los pinos y el azul del agua del río.

Una vez bajadas las escaleras y unos pasos más andando nos encontramos con la carretera que va hacia Cuenca, la cruzaremos con cuidado y seguiremos el cauce del Júcar, con sus chopos negros de guardianes del río, hasta llegar otra vez hasta nuestro punto de partida, esta vez de llegada, de nuestra ruta.

     

Cuenca nos observa.

Hay una cosa que me hipnotiza cuando hago siempre esta ruta: Las vistas a Cuenca. Parece que conforme te vas moviendo, también se están desplazando los edificios de la parte alta de la ciudad, el paisaje y las vistas al casco antiguo van cambiando conforme vas dando pasos.

Desde pequeño siempre he imaginado que la Torre del Ángel de la Catedral de Cuenca y la Torre de la Iglesia de San Nicolás eran dos amigos que se dan un abrazo, y que conforme iba caminado ellos también se iban cada una por su lado porque habían discutido, cosas de niños.

En esta ruta podréis divisar desde otra perspectiva, el Barrio del Castillo de la Ciudad, La Ermita de las Angustias (de la que ya os he hablado) de la Iglesia y el Barrio de San Miguel (de esto también os hablé en otra entrada), de la singular Torre de Mangana, y de todos los edificios que conforman la parte alta de Cuenca. El Casco antiguo de la Ciudad nos observa y nos cuida para que no nos pase nada durante nuestro paseo.

     

Imprescindible Paseo.

Bueno, no es que os lo recomiende, es que si venís a visitar Cuenca, tenéis que hacer esta ruta; es uno de los más bonitos paseos que os podéis imaginar.

Un consejo, si el día que elegís para hacer la caminta es un día soleado y queréis hacer un reportaje fotográfico, haced la ruta pasado el mediodía, porque el sol ilumina demasiado a la Hoz del Júcar y al casco antiguo de Cuenca  y las fotos os saldrán regular, (bueno, si tenéis una cámara profesional, puede que no).

Pues nada, hasta la próxima ruta, espero que disfrutéis con el paseo, y con el reportaje fotográfico de la ruta que humildemente he realizado para que os hagáis una idea de lo que os espera. Un abrazo.

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Sobre el Autor

Eduardo Mayordomo Muñoz

3 Commentarios

  • Precioso!!! Tendría que hacer esa ruta, debe tener unas vistas de la ciudad magníficas!

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  • […] Andando un poco más, vemos enfrente, en las montañas del otro lado una cruz blanca que señala que muy cerca se encuentra la ermita de San Julián el Tranquilo, uno de los rincones más bellos y más desconocido para los turistas que vienen a visitar la ciudad, nosotros seguimos nuestro sendero, a San Julián ya fuimos en otra entrada anterior. […]

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  • […] http://www.estoescuenca.com/de-ruta-san-julian-el-tranquilo/ […]

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